lunes, 25 de agosto de 2008

CINQUE TERRE, vino y poesía en la riviera italiana.

Al norte de Pisa, más allá de La Spezia, se encuentra el parque nacional de Cinque Terre, diez kilómetros de costas casi inaccesibles, declarados Patrimonio de la Humanidad, donde se esconden cinco pueblos insólitos, entre precipios de vértigo y bancales cubiertos de viñas y limoneros.

Riomaggiore - Cinque Terre

Cuando empiezas a descender por la carretera provincial apenas se intuye que en este minúsculo rincón de Liguria se conserve casi intacto uno de los paisajes más extraordinarios del Mediterráneo.

Al llegar a Monterosso al Mare, con su casco de viejo de casas multicolores, no puedes dejar de admirar la costa mientras pruebas sus famosas anchoas en aceite. Continuando el camino hacia Vernazza, se confunden las viñas con olivos, y percibimos los restos de su castillo, dominando su pequeño puerto natural en forma de anfiteatro. La plaza del pueblo es una verdadera joya, y sigue manteniendo todo el espiritu de años atrás. Cerca de la estación de tren sale una larguísima escalinata, con cerca de 400 escalones, que conduce hasta Corniglia, el único pueblo de Cinque Terre alejado del mar. Una vez en Corniglia, se puede admirar desde el Belvedere, una magnifica terraza, cómo los bancales plantados desafían el vértigo y no se precipitan al mar.

Vernazza - Cinque Terre

El siguiente pueblo es Manarola, el cuál esta rodeado completamente por viñedos, extendiéndose como una mancha de color rosado a lo largo del curso de un torrente. Es un buen lugar para conocer cómo han sido construídos los bancales, como si fueran poesías en piedra, con franjas de brezo, parra e higueras para dar sombra en los momentos de descanso y un puñados de olivos y linoneros, colocados en lugares estratégicos. Con la fruta de estos últimos se elabora el limoncino.

Manarola - Cinque Terre

De Manarola a Riomaggiore se puede ir por mar, tren o por carretera, pero nada es comparable a seguir la VIA DEL AMOR, uno de los senderos más famosos de Italia. Su historia no puede ser más curiosa. Cuando a principios del siglo pasado se decide construir una via de tren que atraviese la zona, necesitan utilizar tantos explosivos para excavar túneles que necesitan encontrar un sitio seguro donde guardar todo el polvorín. El lugar elegido fué un punto escondido entre estas dos poblaciones, innaccesibles hasta el momento para el que hay que construir un camino secreto frente al mar en la misma roca. Al acabar con los trabajos ferroviarios, la gente de Cinque Terre, descubres una nueva vía panorámica la cuá no tardaron en usar los enamorados, dando nombre al sendero. Desde entonces la VIA DEL AMOR se ha convertido en un símbolo de esta tierra, un camino que todos los visitantes de Cinque Terre tienen que visitar. Su recorrido total no supera los dos kilómetros y medio pero no puede ser más espectacular, flanqueado por un Mlediterráneo de azul ultramar que seduce.

Manarola - Cinque Terre

Al final aparece Riomaggiore que toma su nombre del torrente que lo cruza. Es una villa marinera, quizás la más próspera de la comarca. Desde la plaza, delante de la iglesia, surge toda la costa hasta la misma Punta Mesco, en el otro extremo de la comarca.

Para llegar a Cinque Terre se puede hacer mediante coche, tren o yate privado :-), pero para moverse entre estos maravillosos pueblos, lo mejor es combinar a nuestro gusto el barco con las sendas a pié entre los viñedos de los acantilados.

Los hoteles son en general buenos. La mayoría son bed & breakfast y tiene todo lo necesario para poder descansar despues de una jornada de caminar y disfrutar de cualquier rincon de este parque natural. En esta ocasión estuvimos en IL PARCO, un acogedor y precioso bed & breakfast donde sus privilegiadas vistas no se pagan con dinero. Está en una colina, rodeado de centenarios olivos, a 500 del mar, en la población de Monterosso al Mare. Sus habitaciones son grandes, luminosos y decoradas con muy buen gusto. En su jardin te puedes perder y relajarte mientras tomas un auténtico desayuno italiano, con sus embutidos y panes típicos.

Los visitantes que busquen una concurrida actividad nocturna hasta altas horas de la noche y planes de este tipo se equivacarán con Cinque Terre. El visitante de Cinque Terre es un turista exigente con su tiempo libre y amante de la naturaleza y de los lugares auténticos que conservan su seña de identidad.

La gastonomía respeta los sabores primarios de los ingredientes. Es una cocina matizada por productos de la tierra, como el vino blanco seco de mesa con denominación de origen y llamado CINQUE TERRE, o el SCHIACCHETRÀ, un preciado vino de postre elaborado con una pasa. La comida es de muy buena calidad, predominando el pescado fresco de la zona y cómo no, la pasta. Los ingredientes del lugar usados en la cocina, como el tomate, el aceite de oliva, el pan, el delicioso vino blanco de vernazza, hacen de sus platos auténticos manjares de sabor único en el mundo. El ratio calidad/precio de la comida es superior al de la costa levantina española, haciendo las delicias de los amantes de la cocina típica de los pueblos pescadores del mediterráneo.

sábado, 23 de agosto de 2008

RESTAURANTE LA VECCHIA ROMA EN DENIA (ALICANTE)Que decir del mejor restaurante italiano de Dénia....
Es uno de los restaurantes donde suelo ir y no es el típico italiano.Ahora mismo acabo de llegar de allí y la verdad es que cada vez me sorprende mas. Su comida es excelente, os recomiendo la pizza especial de patata, una delicia. Lleva patata cortada en finas lonchas, champiñones, jamón de york y romero....increíble. También os recomiendo que pidáis cualquier plato de pasta con trufa. Para los entrantes un antipasto (fiambres y quesos italianos) o un funghi trifolati (una especie de sopa con setas estofadas). El postre otro delicatessen.... canolo sicialiano, un canelón de barquillo de repostería relleno de mouse de chocolate blanco...una delicia. El resto de platos aún los tengo pendientes de cata, ya os iré contando, pero tienen muy buena pinta.
Si sois de beber vino, el tinto de mejor calidad precio es el Chianti Leonardo, mientras que el blanco, aparte del cariño que le tengo a la Toscana, es el Vernaccia de San Gimignano, que tiene un sabor muy particular.
Como véis no tengo queja del restaurante, lo único que echo en falta es una buena terraza para en verano, pero al estar en la zona centro (calle la mar) es un poco imposible. Otra cosa, si os gusta cantar ir a partir de la 22.45 h, y si vais en verano reservar. Rest. La Vecchhia Roma. Calle La Mar 31, Dénia (Alicante) Tel. 966 421 713. www.lavecchiaroma.com